Studio Visit: 3ttman (Louis Lambert)

14.09.2020

Louis Lambert (Lille, 1978) aka 3ttman o “Trois Tête Man” del francés “el hombre de las tres cabezas” nació en la ciudad francesa de Lille, pero desde hace unos años vive y tiene su estudio en Tenerife. Desde muy pequeño ha sido un apasionado de la pintura, sin embargo la calle y su idiosincrasia llegaron a su vida relativamente tarde, en los años 2000, y lo hicieron de la mano de uno de sus mejores amigos, el también artista francés Remed. De empezar a pegar pegatinas pasó a animarse con muros de gran formato, trabajando también con los carteles y los elementos que el espacio público le ofrecía. Es en los 2000 cuando se muda a España y monta en Madrid su base de operaciones, que mantiene durante una larga temporada antes de mudarse a la paz de las Canarias. Su obra, colorista y con un aire naive, nos lleva a las formas y figuras del arte más primitivo que desarrolla a través de diferentes técnicas y materiales. Óleos, spray, ceras y su último descubrimiento, las siliconas, se unen a su trabajo con cerámica e incluso cemento. ¿Su leitmotiv? Divertirse de principio a fin. Un niño grande, con un largo y reconocido recorrido profesional, que hace exactamente lo que quiere hacer. Descubre aquí nuestra última incursión en su estudio a través de un Instagram live.

 

El estudio en Tenerife
«Tengo el estudio en la zona de Bajamar en Tenerife. Era un antiguo gallinero, un espacio grande situado en medio de las plataneras. Comparto la nave con Murone y desde la entrada del estudio vemos el mar, es una maravilla. La puerta de entrada la pinté yo, es la montaña Dos Hermanos muy cerca de aquí, es un lugar con mucha energía. En el taller llevo cuatro años y lo tengo dividido en dos partes, tengo una sala grande donde suelo pintar porque tengo mejor luz y puedo trabajar varias obras a la vez, y al otro lado del tabique tengo la zona de construcción y mis herramientas. Tengo sprays, oleos, siliconas, sierras… ¡de todo! Luego tengo un espacio para guardar todas las obras, lo quiero cerrar para tenerlo más limpito y que se conserven mejor las obras».

 

Diversión y nuevas técnicas: siliconas
«Para mi la base de ser artista es querer divertirme y siempre estoy intentando buscar nuevas técnicas con las que disfrutar de principio a fin. Muchas veces hay obras que requieren un proceso muy laborioso, con cintas, capas, mucho detalle… y el resultado me gusta mucho pero pierdo ese divertimento durante el proceso. Por eso poco a poco estoy llegando a técnicas con resultados más instantáneos, como lo que estoy haciendo ahora con la silicona. Cuando estaba haciendo las flores, que es la última obra que he terminado, me lo estaba pasando bomba. Iba añadiendo girasoles, metiendo colores, componiendo a mi bola… Es creación pura y dura. Precisamente a estas siliconas llegué a través del óleo. Me gusta mucho el acabado del óleo pero tiene un proceso muy delicado y tarda mucho en secar. Además de que tengo muchas probabilidades de cagarla cuando trabajo con oleo (risas). Investigué otras técnicas que pudieran tener la misma estética pero con otros puntos a favor. Me encanta la textura que deja la silicona, se ve todo el proceso de su paso. Utilizo unos plásticos, como una manga pastelera y los relleno con la pintura, ya sea el óleo o la silicona y voy echando el ‘chorrete’ sobre la obra».

 

Ceras, cuarentena y próximos proyectos
«Estoy trabajando sobre una obra nueva que ya he trazado con lápiz y ahora estoy empezando a rellenarla. Esta es ceras de colores, encontré en una tienda que venden de color flúor y las compré para probar. Voy marcando los tramos con los colores y si viene mi mujer me echa una mano y acabamos más rápido. Tengo un par de obras ya terminadas con cera: una de un dragón (en el suelo) y otra que es un tiburón-submarino. Ambas van para la galería Varsi en Roma, vamos a empezar a trabajar juntos y como en el confinamiento he hecho muchas obras se las he propuesto también. Me sentí súper reprimido e hice una serie en óleo con la ‘manga pastelera’ sobre temática covid que fui creando sin boceto y sin tener un propósito demasiado profundo. He intentado que sean muy libres y de esas alguna irá también a Varsi. ¡Ah, y lo colgado en la pared en la primera foto es una obra de Momo!».

 

Arte primitivo
«He podido viajar bastante en estos años y algo que me alucina es ver cómo en muchas culturas diferentes existe un nexo entre el color y la forma y lo que se cuenta, ya sea la India, China, Vietnam o en Sudamérica. Al ser un arte primitivo hace referencia al ser humano ancestral, todos dibujaban igual. Yo dibujo así sin querer, también porque es como me gusta hacerlo pero especialmente por que creo que de esta manera el mensaje puede llegar a todo el mundo. Todos los llevamos dentro. Pasa lo mismo con los dibujos de los niños, que dibujan igual en China y en Francia, es algo que me encanta, es el ser puro que tenemos dentro el que está dibujando. Yo no considero que haga arte primitivo pero si siguiendo esa estética».

 

Experimentación y conexión natural 
«Siempre he sentido cierta conexión con la naturaleza. El surf para mi es algo muy fuerte, te conecta con el presente, te conecta con el instante de una manera muy potente. Estás en el océano, en un medio diferente en el que no controlas nada, tu dependes del medio y no puedes pensar en nada más que en eso, en nadar, en saltar… Todos los movimientos te salen de dentro. Y precisamente cuando pinto lo que quiero hacer es conectarme con el presente, eso tiene mucho que ver en la obra, disfrutar el momento, esa instantaneidad, esa espontaneidad. Otra cosa que tiene Tenerife es su naturaleza salvaje, una montaña de 4000 metros, el clima cambia de un lado a otro de la isla de una manera muy rápida y hay muchos bosques de naturaleza frondosa, diferentes plantas, palmeras, árboles gigantes… Cuando voy a pasear por allí me da que pensar en cómo la naturaleza es la creación pura en sí misma, la manera de entrelazarse las raíces… Quiero pintar bosques de una manera muy espontánea y tengo un cuadro que es bastante grande con el que llevo más de seis meses… Lo voy dejando respirar, no tengo prisa en acabarlo. Mezclo materiales, pongo unos encima de otros, tapo con diferentes capas, es un cuadro muy vivo y por eso es tan interesante. Es divertido pero también frustrante el no saber cuándo parar. Lo tengo ya firmado pero no te digo que no le vaya a meter un poco de caña de nuevo».

 

Cerámicas
«En el estudio no tengo horno todavía pero la idea a la larga es poner uno. De momento hago las piezas aquí y hay un horno en La Laguna, como a veinte minutos en coche, donde las llevo. La figura de cuatro patas se llama “El guardián de los sueños” y le he puesto zapatillas de tigre para dormir. También trabajo con azulejos: los tengo en crud, pinto un boceto, realizo una cuadrícula para escalar el dibujo a los azulejos que quiera usar y luego utilizo dos tipos de pintura: el engobe y el esmalte. A la pintura luego le tienes que poner una cubierta transparente al horno o si no sería usar el propio pigmento hecho ya polvo que brilla de por si. Para mi la cerámica es como alquimia, pones algo en el horno mate y sale con brillo. En realidad nunca sabes cómo va a salir, en el horno pueden pasar muchas cosas, de hecho en Asia juegan mucho con el error del horno, hace la pieza única».