10 minutos con… Antonyo Marest

23.07.2020

Palmeras, flamencos, formas y figuras sacadas de elementos de la naturaleza en tonos pastel y otros más estridentes conforman el imaginario del artista alicantino Antonyo Marest (Alicante, 1987), que nos traslada hasta los años 20 y la arquitectura Art Deco en su versión más contemporánea y con un toque que sabe a Mediterráneo. Su trabajo abarca de la pintura a la escultura, donde introduce elementos abstractos sacados de la propia naturaleza, como haces de luz, nubes ondulantes y fluidas olas de mar que incorporan dinamismo a su obra y apoyan a través de las combinaciones de color su discurso cromático. Pero su obra ha saltado del formato del lienzo y Marest hoy tiene bajo su nombre skateboards diseñados por el, una línea de bañadores y hasta ha customizado coches y oficinas con sus vibrantes diseños. Energía, positivismo y sobre todo buena vibra con la que transforma espacios y que nos hará soñar con un verano de lo más tropical.

 

Tu primer recuerdo pintando… La primera vez que pinté algo que a día de hoy todavía se conserva fue un cuadro abstracto en una bandeja de pasteles con dos años. Mi madre lo tiene puesto en casa.

Lo último que pintaste en la calle… Vengo de pintar un edificio en Knokke Beach, en Bélgica. Se lo dediqué a mi mujer, que siempre me dice que le dedico todos a nuestra hija Allegra.

Pintar en la calle o el trabajo de estudio… Disfruto ambas cosas pero realmente cuando te sientes identificado y más libre de todo lo que te rodea es haciéndolo en la calle. El trabajo de estudio es necesario porque la gente quiere tener algo tuyo en su casa y un muro no se va a llevar.

¿Tu color? El verde París. La referencia de la paleta Pantone es 332C, en RAL 6017 y en NCS es 0530B90G. Representa mi obra y a mi me lleva a un mar en calma. Soy una persona muy activa pero necesito mi tranquilidad. Además es uno de los colores más usados en el Art Decó.

¿Con quién te gustaría hacer una colaboración? Me fliparía hacer algo con Paul Kremer, que es un artista súper plano pero los colores que tiene son súper repetitivos. Últimamente le veo intentando meter algo más clarito, por eso me molaría.

Un artista al que admires… A Remed. Es un tío que va a su bola, que pasa del mundo y es muy perfeccionista en su obra, que es algo que valoro mucho. Igual que Felipe Pantone, con la tecnología que usa y los acabados ahora mismo para mi es el número uno.

Un artista menos conocido con buena proyección… Hay una chica que conocí en la India que se llama Osheen Siva, la tía hace un rollo cómic mezclado con un mensaje más feminista de la mujer india en el arte.

Un estilo pictórico… Me flipa el abstracto porque cada persona ve una cosa diferente en ello. Ves un árbol donde a lo mejor hay una grieta. Tiene tantas interpretaciones y al mismo tiempo ninguna que estás como en tierra de nadie.

El trabajo con el que más has disfrutado… Disfruto con todos porque cada uno es diferente, con clientes nuevos y en un momento específico. Mi filosofía es disfrutar cada uno al 100% como si fuera el último.

¿Y con el que más orgulloso te sientes? En Salem (EEUU) el edificio que pinté que llamé Villa Allegra. Todavía mi mujer y yo no habíamos dado con un nombre para ella y nos salió este. Lo titulamos para ella.

¿Una anécdota trabajando? Estando en Egipto hace unos cinco años pinté un muro y no le hice la foto por que ya había anochecido. Y cuando me levanté y volví para tirarla habían derruido el muro.

¿Un punto de inflexión que marcara tu carrera? Fue venir a Madrid a vivir. Vivía en Alicante y cuando llegué no tenía un estilo demasiado definido aún. Fue en 2013 cuando compartí estudio con Okuda y Rosh, y me di cuenta de que lo que hacían era muy repetitivo, yo no era constante y a partir de ahí me centré en eso.

¿Tu mentor? Como tal no he tenido uno, pero diría que sería mi padre. Me ha enseñado que la perfección es algo muy importante en la obra y que las cosas bien hechas una vez no hay que hacerlas dos.

Tu trabajo en tres palabras… Arquitectura, diseño y naturaleza.

¿Y tu personalidad? Puntual y cuadriculado. Me gusta que esté todo ordenado y que se siga una línea recta. Admiro mucho la sinceridad de la gente, no me gusta pisar en blando.

Un lugar para pintar… La India me ha flipado al tiempo que la he odiado. Pero cada vez que hago algo allí el contraste es brutal, cambia todo el paisaje, no hay nada a 100km a la redonda pintado.

Un lugar especial para ti… Un sitio que tenga mar. Tengo el dicho en el que si tu y yo nos metemos en el agua en este momento somos iguales, no podemos medir nada. Da igual que uno tenga un euro y otro cien millones. Otro sitio es Nueva York, es una ciudad que siempre cambia.

El último libro que has leído… “Art Decó en Madrid”, hace un recorrido por Madrid que no está demasiado explorado. Madrid tiene mucha magia pero muy escondida.

La última película que has visto… Me flipó “Scarface”, una película del 83, con todos esos decorados, los coches, las casas, los vestidos… Me marcó mucho.

Una serie… “Miami Vice” es toda una referencia para mi a la hora de sacar colores, formas…

¿Qué música te inspira? Mientras trabajo puedo escuchar de todo pero algo que nunca voy a escuchar bajo ningún concepto es reggaetón y música comercial.

Un museo o espacio de arte… El MoMA es como la biblioteca del arte contemporáneo para mi. Tiene mucha fuerza artísticamente nosotros y es la puerta de nuestro mundo.

Un cuadro que te haya marcado… ‘La persistencia de la memoria’ de Dalí, otro que era muy puntual. Yo pensaba que era gigante y cuando lo fui a ver al MoMA y vi que tenía el tamaño de un folio no me lo podía creer. Ese cuadro me hace ver que el tiempo no ocupa lugar, es como la sabiduría. Dalí fue un genio en hacer eso, crear un micro-cuadro con el tiempo encerrado.

Un muro… Diría el muro de Nueva York de Hudson Bowery Street. Por ahí ha pintado el resumen de todo lo que pasa a nivel mundial en el arte urbano. Esa gente que está ahí es potencia.

Un bar donde encontrarte… No soy mucho de bar fijo, soy más de caña fácil, no me importa el sitio si no con quién.

Una comida… Siempre diré que el mandamiento mundial del artista es la pizza.

¿Cuales son tus miedos? No tengo miedo, más preocupación por el futuro que nos depara y que mi hija esté a salvo en él.

¿Alguna manía u obsesión? Cada vez que me voy de viaje el taller tiene que quedarse como nuevo. Recogido, limpio, fregado y de todo.

¿Qué no soportas? La impuntualidad. El primer día vale, el segundo bueno… Pero el tercero adiós, olvídate de mi.

¿Solo o acompañado? Si la situación requiere estar acompañado lo estaré pero muchas veces para crear prefiero estar solo. Soy muy maniático a la hora de crear, no quiero interrupciones.

¿En qué pierdes el tiempo? Soy muy curioso y paso mucho tiempo buscando cosas en Internet. Durante la cuarentena me dio por la aerografía y ahora tengo cuatro aerógrafos…

Una meta… Poder seguir viviendo de esto y crecer de una manera constante. Sin prisa pero sin pausa. Poder coger el día de mañana y contar cómo mi generación empezamos a hacer todo esto.

¿En qué estás trabajando ahora? Voy a pintar un muro en un hotel de Alicante y un muro en casa de una clienta en Altea que va a ser muy especial por que está sostenido por imanes. Dice que si el día de mañana se quiere mudar se quiere llevar el muro. Luego voy a Ibiza a pintar una villa y prácticamente todo agosto estaré en Italia en la zona del Veneto pintando dos pueblos.

Tu futuro ideal… Un taller frente al mar.

 Un mantra… “Escalón a escalón se llega a la cima”.